domingo, 6 de marzo de 2016

JULIO CESAR TECHERA, alias el “Grasa”

MURGUISTA, FUTBOLISTA, AMANTE DEL CICLISMO; DE OFICIO GOMERO


En su gomería, entre viejas cubiertas, clientes que esperan le emparche la rueda pinchada, el ruido que sale del comprensor prendido, entrevistamos hace unos años a Julio César Techera, conocido popularmente como “El Grasa”.
Murguista arraigado, futbolista que defendió casacas importantes de nuestro medio, un amante del ciclismo al que le dedicó tiempo y trabajo, y de oficio gomero.
Allí en el medio de su actividad, nos fue contando su vida la que a grandes rasgos hoy en esta semblanza desarrollamos.
Nació en Rocha el 26 de agosto del 46, pero como su familia estaba radicada en El Caracol, allí se crió, entre las tareas diarias camperas.
Va por sus 50 aniversario como gomero, ya que con tan solo 18 años, en 1964 comienza a trabajar en la por entonces conocida y popular Gomería de Corbo, allí por la calle Ramírez casi Lucio Sanz y Sancho, hasta el 91.
Luego se instala por su cuenta con su gomería en la calle Florencio Sánchez, pasa a Monterroso  cerca de donde ésta ahora; Monterroso casi Batlle y Ordóñez, hace ya más de 20 años.
Doce hijos, uno: Marcelo campeón del Este con la celeste de nuestro combinado y también campeón local con la albi verde del Lavalleja; otro: Ruben, el “Panza”, campeón de la Copa Ciudad de Rocha con el Artigas y también de Rocha con la blusa del Lavalleja de los 3 Barrios, y su nieto Alex vice campeón del interior categoría sub 18 con la celeste rochense, han sido sus descendientes futboleros,
Hincha en Rocha del decano River Plate, en Montevideo del también decano: Peñarol.
Como futbolista Techera, defendió al River en varias divisiones, como la segunda y también la primera, tiempos de Milton de la Torres, Niver Rodríguez, los hermanos Nievas, el “Telete” Muñoz, Ricardo Peyre, Peña, entre otros.
Lo hizo tanto de dos como de tres, allá por el 64 y 65, recordando un partido en el “Sobrero” frente al Palermo el que tenía como golero al recordado Wiston Lanusse, donde jugó como puntero izquierdo.
Luego defendió la casaca roja del Deportivo La Rural, con el “Toconoro”, el “Gato” Onandi, el “Buqueta” Quinteros, el “Jockey” García, entre otros jugadores.
También lo hizo con la camiseta del Deportivo Artigas, en temporada que ésta institución militar ascendiera al círculo superior, período que lo  defendían al arco el “Brujo” Molina, Juan Ángel Vera, Castillos, Féola, Nelson Casco, Clodomiro Lugo.
Este multifacético rochense también estuvo vinculado al ciclismo, como corredor solo en las populares domingueras; como dirigente entre el 84 y el 90 y pico, fue Presidente y Vice por varios períodos del Club Ciclista Lavalleja, el que tenía la sede en el Bar del “Cabeza” Cristaldo, conocida hoy popularmente por “La Ratonera”.
En esas épocas defendían la albi verde ciclista Pedro Cardozo, Pedro Vázquez, Nelson Vázquez, Mario Valiero, Daniel y Darío Prudente, siendo compañeros de directiva y habiendo también ocupado la presidente de la institución el periodista y también ciclista William Dialutto, el “Cura” Acevedo y el popular “Gusano” Pedro Domínguez Pérez, gran jugador de nuestro fútbol.  
Siempre vinculado a lo popular, a estar al lado del pueblo, Techera, incursiona por el carnaval, por la murga, como solista o integrando el coro, y lo hace en tiempos de grandes conjuntos, de también grandes personajes de ésta notoria e indudable fiesta del pueblo.
La primera fue La Nueva Ola, conjunto del Barrio Lavalleja, luego La Nueva Milonga que también salía de la misma zona; La Tropicana de vecino Barrio José Machado.
Araca La Cana, la tradicional, la de La Estiva, tiempos de ensayos en la sede del CADER y también en el “viejo Rancho” de la calle Sarandí, que fuera  sede del Rampla; con un grande de la historia del carnaval rochense: MAGONCHO; con otro de los inolvidables como el “Pardo “ Silvera; con Ariel Pedraja, con los hermanos Sosa, más conocidos popularmente como “Los Marujo”.
Los Curtidores de Hongo; La Chapilandia; La Renovada,en todas  con el recordado “Culebra” Rodríguez, gran letrista, gran murguero; siendo los lugares de concentración la sede del Deportivo Tabaré y El Bar El Nido, ambos  en la Avda. 1º. de Agosto, ahí junto a otro recordado personaje de nuestros carnavales el  “Tarta” Rosa.
Obtuvo varios primeros puestos con estas tradicionales murgas rochenses como Araca y Curtidores  y con La Nueva Milonga, la de Los Tres Barrios un 3er. Puesto.

Hoy ya no está entre nosotros. Pero sí está en el recuerdo. Julio César Techera, el notorio “Grasa”; el que se mantuvo firme en su trabajo de “gomero” por medio siglo, en ese viejo y tradicional oficio, a él va nuestra semblanza del día de hoy.

ALBERTO ARIEL MARTÍNEZ, técnico fernandino


Corría el mes de octubre del 93 cuando Liga Capital decide designar el director técnico del seleccionado albo para el próximo torneo del Este.

Sesión con votación dividida finalmente la propuesta de los entonces neutrales del cuerpo por mayoría designa al rochense Alberto Martínez, como conductor del combinado.

Los pergaminos que tenía Martínez eran muchos en su dilatada trayectoria, primero como exitoso jugador y luego como técnico ganador.

Igualmente había instituciones que preferían que quien dirigiera los destinos del seleccionado fuera oriundo de Maldonado, como lo fue el caso de la delegación del Club Defensor, otros como la gente de Central Molino que primero no estuvieron de acuerdo, luego si lo hicieron.

En esa temporada los clubes que integraban la divisional eran Central Molino; Punta del Este; Portezuelo; Barrio Rivera; San Martín; Defensor; Punta Ballena; Punta del Este; Peñarol y el Deportivo Maldonado.

Varios eran lo jugadores que defendían estas instituciones que habían militado en el fútbol de Rocha como ser: Herley Pérez en el Central Molino; Aldo Fabián Chacón en Ituzaingó; Hipólito Sosa que jugaba en Portezuelo; el “Chueco” De los Santos el carolino que defendía al Barrio Rivera; Milton Borges que estaba en el Deportivo Maldonado; Fermín Sosa en el Punta del Este.

Para la gente del Club Atlético Fernandino, que entonces jugaba en la divisional ascenso “la designación de Alberto Martínez es acertada”.

Los últimos grandes títulos que había obtenido el seleccionado de Maldonado habían sido con técnicos que no eran del medio.

Alberto Martínez venía de dirigir al Central Palestino, institución fronteriza afiliada a la Liga del Chuy, y que pertenecía a la colectividad árabe de la localidad del Chui, Brasil, muy poderosa económicamente y que tuvo participación en varios torneos de Campeones logrando un vice campeonato.

Martínez había comenzado jugando en Irineo de Espada en 4ta. División, pasó al Club Lavalleja que lo llevó a debutar en 1ª. División con 16 años, frente al poderoso Rausa en el partido por la Copa de Campeones del año 1967 en el propio escenario de Gregorio Aznares, donde los campeones rochenses vencieran a los campeones maldonadenses en recordado partido.

Ese mismo año debutaría en la selección de Rocha en los torneos veraniegos esteños, pasaría después al Rampla Juniors capitalino, luego al Club Peñarol donde integró el equipo vice campeón de América de 1970, estuvo varias veces en el plantel del seleccionado uruguayo y después pasó por muchos años al fútbol europeo principalmente en Austria, donde con su equipo logró un vice campeonato de clubes campeones europeo.

Vuelto a sus pagos de Rocha, jugó por varias temporadas pese a su edad con suceso, primero en River Plate, luego en Palermo donde primero como jugador y luego como técnico logró ser campeón del Interior de Clubes, también como jugador y técnico en esos años logró ser campeón del Este con la celeste del combinado.

Su larga trayectoria siguió en su Lavalleja, luego en el Rampla, con quién fuera campeón local y dirigió también en Montevideo al Rampla de la Fortaleza.

Con la designación de Martínez el fútbol maldonadense conseguiría grandes triunfos, tanto a nivel de la zona este como en el interior.

DEL FÚTBOL ESTEÑO

El "SAN CARLOS” de los rochenses

En 1984, el Club San Carlos, de la Liga Carolina de fútbol, obtenía por tercera vez el título de mejor del Este y el Vice campeonato del interior, Copa El País de clubes campeones.
Como en muchas oportunidades, futbolistas rochenses han defendido casacas del departamento de Maldonado, incluso a nivel de selecciones.

Wilson Pototo Cardoso, José Muniz y Pochocho Fernández

El Club San Carlos, el equipo de la casaca albirroja ha contado en varias oportunidades con defensores rochenses como el ex jugador del Lavalleja y los seleccionados celestes: Wilson “Pototo” Cardoso, padre del actual defensor del Rocha f.c. Pedro Cardoso; el defensor de Nacional y Palermo, además campeón del Interior del 54 con la celeste, Francisco “Pochocho” Fernández, Milton Maguregui, que jugara en La Rural, Nacional de Chuy y la selección rochenses, padre del actual defensor del equipo profesional celeste Luis Magureguy; el recordado puntero izquierdo del Lavalleja, Nacional y la representación de Rocha, José Muniz, el actual integrante de combinado de Rocha y uno de sus goleadores Luciano Casals.
También han defendido al Club San Carlos jugadores de Maldonado que han jugado en instituciones de la ciudad de Rocha como ser Carlos Núñez, el popular “loco” que jugara en los albiverdes de Lavalleja en los años sesenta, Molina, un  gran número 3 que actuara en River Plate y Lavalleja, el golero Blassi, Teddy Sosa, entre otros.
En el año 1984 al San Carlos, el decano del fútbol carolino lo defendieron los rochenses Juan José Pertusso, el castillense Javier “Cuta” Ramos, Héctor “el duende” Méndez y el golero Víctor Luján Guala, que no  es rochense ya que nació en Carmelo, pero futbolísticamente es gran parte de la mejor historia de nuestro fútbol a nivel local y del interior; también ese año jugaba Molina el 3 que decíamos jugó en Rocha.

Víctor Luján Guala, golero de San Carlos

Obtuvieron el título de mejores del Este a nivel de clubes, derrotando al campeón rochense, el Atlético Rocha, en las dos oportunidades, 2 a 0 y 2 a 1, al Deportivo Maldonado luego y finalmente al Club Treinta y Tres, ganando por penales el título en la capital olimareña. Luego en las semifinales eliminaron al campeón del Noreste, el Conventos de Melo en los dos partidos, llegaron a las finales jugando el primer partido en Paysandú frente al campeón Independencia donde perdieron 1 a 0, ganaron la revancha en el “Fernando Agorrodoy” de San Carlos por goleada, 6 a 0.

Lamentablemente en el tercer partido jugado en la capital de Durazno ganaron los sanduceros por 2 a 1, el gol del San Carlos lo convirtió el rochense Héctor Méndez que fue el mejor jugador del equipo carolino.

Héctor Méndez en Colombia


LOS NOGUEIRA

Cinco hermanos con la roja y verde en su pecho

Los cinco hermanos vistiendo la casaca del Rampla de La Estiva


Ramón, Arístides, Wálter, Ángel, Wáshington, cinco hermanos y una sola camiseta: la roja y verde del Rampla de La Estiva.
Cinco hermanos y toda una historia.
Cinco hermanos y cinco personalidades futbolísticas distintas.
Ramón era número nueve, de los de antes, de área, de garra, de coraje, de fuerza, el de la boina blanca, ganador en cualquier cancha y ante cualquier rival.
Arístides, el “Bocha”, jugando por el medio, físico pequeño, poniendo temperamento, entrega.
Wálter, la “Muda”, un cinco a lo Obdulio, pisando firme por centro de la cancha, de trancada fuerte, de remate potente, de esos que hacen temblar a los arqueros, todo potencia y presencia, de los que nunca arrugan.

Equipo de Rampla con los hermanos Nogueira


Ángel, un exquisito del área, toda elegancia para salir jugando desde el fondo, con la cabeza levantada, poniendo el balón en los pies de un compañero, jamás reventando la pelota,  un dos al mejor estilo de Jorge  Manicera, o del chileno Elías Ricardo Figueroa, con prestancia de crack, un esbelto jugador.
Wáshington, el “Cacho”, todo fineza para jugar al fútbol, un gamo, un jugador con garbo, con finura, de trato a la pelota con respeto, con delicadeza.
Son los Nogueira un pedazo grande de la historia de este fútbol rochense ganador, con la camiseta del viejo Rampla o con la gloriosa celeste del combinado.
Son una familia de predestinados, de elegidos, de un Barrio popular y con arraigo, de un Barrio de fútbol y carnaval, de básquetbol y zambullidas, de calles en repecho y empedradas, del Cader y Araca La Cana, de tardes de pesca en La Estiva y noches de fútbol en la vieja cancha pegadita al arroyo, son los hermanos Nogueira.
Son los del Rampla Campeón del 59 y del 61, con Pilar y el Elefante, con los Araújo y los Silvera, con Javier Rocha y el Pocho Knuth.
Se lucieron también con otras casacas, la tricolor de Nacional, la del equipo de los Tres Barrios, Lavalleja, la del Palermo, la del Peñarol fernandino, la del Racing capitalino, entre otras supieron con clase y gallardía.

Julio ("La Muda") junto a Altez, dirigente ramplense


A los hermanos Nogueira, de vida sencilla y humilde, de gente honesta y laburadora, orgullo de la familia y del vecindario, va esta semblanza.

AL “NINO” JUAN MARÍA GONZÁLEZ

Excelente jugador de la época dorada del fútbol de Rocha

Juan María González, nacido en el corazón del Barrio Machado, frente al templo del fútbol rochense, el Tenis, el de familia futbolera, por tradición y excelencia en todas las épocas de nuestro más popular deporte, comenzando por su padre Don Servando González fue un recordado defensa del Wanderers rochense por la década del treinta. Sus hermanos Servando, Mario y Víctor grandes jugadores, todos ellos lucieron la celeste sobre sus pechos, y todos ellos fueron campeones del fútbol local. Sus primos los Longeau (el “Vina”, “Castrito”, Juan, el “Mingo”), también grandes jugadores y también campeones con la celeste y del fútbol local en diversas instituciones del medio. Raza y sangre de campeones que siguió en sus hijos y sobrinos, y así surgen los nombres de la “Juanita” González, de Carlos Julio Revelez, del Pancho Longeau, de Marito Ureta, y el hoy famoso Pedro Cardoso González.


El “Nino” comenzó en las inferiores del cuadro del barrio: “Lavalleja”, donde también terminó su exitosa carrera deportiva como campeón rochense, vistió también la blusa alba del Nacional del Escribano Lino Silvera en su época más gloriosa por las décadas del cincuenta y sesenta, cuando los nacionales rochenses eran una verdadero ballet, el Nacional de Samuel Priliac, el fronterizo tricolor supo de tenerlo como uno de sus mejores jugadores también en momentos de gran esplendor del equipo del hombre de la gorra vasca, supo de las mieles de los triunfos en el fútbol profesional uruguayo jugando a principios de la década en Peñarol y luego en el dasernero River Plate, donde la fatalidad le jugó una mala pasada al ser fracturado en un partido en el Estadio Centenario jugando frente al Club Nacional, lo que le cortó su carrera en Montevideo volviendo al pago.
La “celeste” de la selección de Rocha fue su mimada, con ella ganó todo, desde estar en el famoso Quinquenio de Oro de la década del cincuenta, de ser de los campeones del torneo del Este nocturno del Tenis en el verano del cincuenta y uno, del campeonato del Este del 63 y de ser de los Campeones del Interior del 54, siendo pieza fundamental para poder obtener nuestra selección dicho torneo, llevado a la titularidad luego de un entredicho con la dirigencia de entonces por la propia afición que respaldando a los dirigentes que si lo quería en el plantel hicieron dar marcha atrás al cuerpo de neutrales y el “Nino” le pagó con calidad, con vergüenza deportiva y con goles, siendo el autor del gol que diera a Rocha el título de campeones en el último partido frente al seleccionado de Paso de los Toros.

Campeón con Lavalleja - Año 1969

El “Nino” Campeón con Peñarol de Montevideo

El miércoles 13 de enero del año 1954, Juan María González, el “Nino”, jugaba en la tercera especial del Club Peñarol de Montevideo, la final del Torneo Especial de esa categoría.
Había sido campeón del Este el año anterior defendiendo a la selección celeste de Rocha, pasando a defender al equipo de las once estrellas capitalino luego de un muy buen torneo regional.
Tiempos, épocas, de que las reservas y terceras divisiones de los clubes profesionales de Montevideo formaban tremendos equipos.
Además como jugaban de preliminar de los partidos de las divisiones principales, llevan mucho público temprano para deleitarse con muy buenos jugadores, que serían las futuras estrellas.
La final del torneo uruguayo de tercera especial la jugaron los representativos tradicionales de Peñarol y Nacional.
El mismo fue en el emblemático e histórico Estadio Centenario, siendo arbitrado por la terna que integraban Julio E. Cativa Tolosa, Ovidio Fernández y Haroldo Elichiri.
Fue un partido áspero, jugado con muchas acciones mal intencionadas, sin que el juez del encuentro tuviera la categoría suficiente para reprimir las mismas.
El scorer fue abierto por el puntero izquierdo de los tricolores Olivera a las 28` del primer tiempo.
En el segundo tiempo y apenas transcurridos los 3 minutos de juego, el decano empata el partido con gol de su atacante González Plada.
El equipo tricolor del Parque Central había sufrido apenas comenzado el partido la lesión de su marcador de punta izquierdo Mario González, lo que lo obligó a jugar de puntero izquierdo, pero prácticamente en forma nominal hasta los 25 minutos del segundo tiempo que abandonó el terreno de juego y como no habían cambios en esos tiempos, Nacional siguió jugando con tan solo 10 jugadores.
Faltando tan solo cuatro minutos para el final del partido, logró Peñarol el gol que luego sería el de la victoria por intermedio de su entreala izquierdo: JUAN MARÍA GONZÁLEZ, ante una lucida jugada del puntero internacional Carlos “Lucho” Borges.
Con este gol del rochense González, los aurinegros se consagraban campeones uruguayos de Tercera Especial 1953.
Vencían por 2 goles a 1, al rival de todas las horas en un match muy discreto, donde las virtudes y defectos de ambos contendores fueron similares.
La formación de los clásicos rivales esa tarde triunfal aurinegra con un rochense en la cancha fue:
NACIONAL con el carolino Roberto Sosa al arco, Marichal y Viviani; Crescio, Altez y Mario González, Recarde, Infantina, Vignolo, Mesías y Olivera.
El campeón, PEÑAROL, con Luis María Maidana, que luego sería campeón de América y del Mundo, al arco, Sosa y Bianchi; Walter Davoine, Rosas Riolfo y Miraballes, Carlos “Lucho” Borges, González Plada, Milán, JUAN MARIA GONZÁLEZ y Puime.


El “Nino”, luego, volvería a jugar a Rocha, para posteriormente volver a la capital, esta vez para jugar en la primera división de River Plate, hasta la fatídica tarde que en un partido en el Centenario sufriera una terrible fractura, volviéndose nuevamente a nuestra ciudad, esta vez definitivamente.
Semblanza, ésta, sacada del baúl de los recuerdos de las amarillas hojas del Diario LA MAÑANA de aquellos tiempos, donde la página principal se la dedicaban a este título de los carboneros, con varias fotos, donde está nuestro coterráneo Juan María González, como figura del team campeón.

LA TARDE FATÍDICA DEL “NINO” GONZALEZ

Juan María González, fue una de les estrellas del fútbol de Rocha en su historia; fue campeón del Este con la selección rochense en varios torneos, estuvo integrando los planteles del 50, y parte del Quinquenio; y también en 1963; fue así mismo de los inolvidables campeones del Interior de 1954.
En Rocha, Juan María jugó en el Club Atlético Lavalleja, su primer equipo, con el que tuvo la satisfacción de ser campeón local, y también en el Club Lavalleja terminó su carrera, en la década del 70, siendo campeón de la Liga Rochense de Fútbol y departamental también con la albiverde de los tres barrios.
Vistió la tricolor del Escribano Lino Silvera en Rocha con la que obtuvo varios títulos, y la alba de Chuy, el Nacional de Samuel Priliac, con la que conquistó varios campeonatos en los torneos de la frontera.
Juan María González tuvo un pasaje por la tercera división del Club Atlético Peñarol de Montevideo con buen suceso, pero volvió a Rocha, para luego de actuar en el medio, regresar nuevamente a la capital, pero esta vez a la primera del Club Atlético River Plate.
En 1955, González, fue de las “darserneros” de Montevideo; ese mismo año había salido campeón del Este y del Interior con la “celeste”, y por su brillante actuación fue contratado por los capitalinos.
Pero el destino le deparaba una mala pasada, y el 28 de agosto, en el partido en que River Plate enfrentaba a Nacional en el Estadio Centenario por la Copa Uruguaya, a los 16 minutos en una jugada en que un defensa tricolor lo fuera a marcar, lo lesionó, sufriendo el “Nino” González fractura en una pierna lo que le impidió por un largo tiempo la práctica del fútbol, volviéndose a Rocha, donde finalmente culminaría su actividad deportiva.
Ese día, con el arbitraje de Juan Carlos Armental, River Plate le ganó a Nacional por 2 goles a 1, con anotaciones de Puíme a los 75 y Andrade a los 81 de penal por los alvirojos, y de Oscar Méndez para los del bolsillo a los 89.
Jugaron esa tarde por River Plate: Luis Radiche al arco, Suárez, Quiroga, Spíndola, el paraguayo Oscar Nardelli y Almeida en la defensa, Juan María González, Andrade, Walter Morel, Carlos Rosas Riolfo y Puime en el ataque. Por el Club Nacional lo hicieron el gallego Walter Taibo en los tres palos, Raúl Pini y Roberto Leopardi, Waldemar González, Brusezzi y Grolla, y la delantera con Orellano, Julio Pérez, el campeón mundial del 50, Omar Méndez, el paraguayo Juan Ángel Romero y Guillermo Escalada.
Ese año Nacional se consagraría Campeón Uruguayo de la temporada.
Juan María González, el espigado y elegante jugador rochense, era un eterno enamorado de las “rosas”, del Puerto de los Botes su segundo hogar, de la pesca, de vida tranquila y hogareña, de estar junto a Mary, cultivando su jardín.
Del Barrio José Machado, del viejo Tenis, cuna de campeones, de familia de cracks, su padre don Servando defensor del viejo Wanderers, sus hermanos: el Tito, Marito y Víctor, quienes defendieran varias casacas, pero principalmente lucieron sus estampas de grandes jugadores en la albiverde y la “celeste” de los tiempos de la Plaza de Deportes en donde hoy están los talleres municipales de la Avda. Julio J. Martínez, de la época del profesor Ariel Tato Álvarez, de un Rocha progresista, culto, ganador, de ese tiempo era Juan María González, el “Nino”.

El "Nino" junto a Luis Alberto Muñoz (el "Rata") y Gabito


viernes, 19 de febrero de 2016

DENIS ALFREDO MILAR

El único jugador rochense que jugó un Mundial


Nacido en el Barrio Cecilio Costa, modesto en su manera de ser, dentro y fuera de las canchas de fútbol, de bajo perfil, sin buscar protagonismos, Denis Alfredo Milar es el jugador rochense mas laureado de nuestro fútbol.
Comenzó en el Baby Fútbol en el equipo de La Estiva, saltó con 14 años a la primera del Nacional del Esc. Silvera y el chiquito Rosalío Machado, con 18 años ya defendía los colores celestes de nuestro fútbol en el torneo del Este.

Con la celeste de Uruguay

Su actuación en este torneo lo catapulta al fútbol grande, al fútbol de la capital, al fútbol profesional, comienza una larga serie de éxitos, primero en  el Rampla de la villa del Cerro, luego viste la negra y azul del glorioso Liverpool, con quien sale vice campeón uruguayo, y segundo goleador del máximo torneo de nuestro país, el exterior es el siguiente peldaño de su carrera, va al Granada de España donde juega por tres temporadas, vuelve a nuestro país y vuelve a defender la tricolor, esta vez la grande, la de Nacional de Montevideo, ahí los títulos se suceden en forma impresionante, es Campeón Uruguayo, de América y del Mundo.
Con la gloriosa casaca celeste de URUGUAY este rochense singular, juega 40 partidos, juega las eliminatorias y luego en el Mundial del 74 en Alemania, en el 79 lo hace en la Copa América.

Con la casaca de Nacional de Montevideo

El fútbol rochense lo vuelve a ver, y esta vez el rubio y espigado número diez, con su clase, su maestría, su sapiencia, con la casaca celeste a ser campeón del Este, el 83 y 84.
En marzo del 84 cuando nuestro fútbol obtiene su segundo título de mejores del Interior en todo el historial, Milar fue el cerebro, el conductor del seleccionado campeón.
También en el torneo del Este del 88 es campeón del Este y vice del Interior.
En Rocha Milar equipo que defiende es campeón, en sus inicios lo había sido con Nacional, cuando vuelve lo es con el Atlético Rocha, y con el Palermo marca la mejor época de este popular equipo local, son campeones en todos los torneos, locales, departamentales, zonales y vuelve a retirar su título de campeón del Interior, esta vez de clubes.

Campeón con Palermo F.C.

Pasea su calidad y su gallardía por Ecuador militando en el Universidad de Quito y por Chile con la casaca del San Luis de Quillota.
En nuestro medio también el Deportivo Tabaré el club de su barrio y el Rampla de La Estiva lo tuvieron como jugador.

Con la celeste de Rocha

Campeón, crack, símbolo, obtuvo todos los títulos, como jugador y como persona, que hoy pasa desapercibido por su manera de ser, de persona de bien,  A DENIS ALFREDO MILAR, el único rochense que jugara un Mundial y el más laureado del fútbol de ROCHA.
Salud Campeón!!!

Recibiendo reconocimiento del Rotary Club Rocha Este


ALBERTO ARIEL MARTINEZ

Alberto Martínez vistiendo la casaca de Peñarol de Montevideo

Aquel jugador de la 4ª. del Irineo de Espada, aquel muchachito de enorme responsabilidad a la hora de practicar, aquel jugador que en una transferencia poco usual para aquellos tiempos pasara al Lavalleja el equipo de los Tres Barrios, cumpliendo el sueño del Coco Amorín, que lo quería vistiendo la casaca albiverde, el que el gran hacedor de futbolistas que lo fuera el “Cabeza” Nelson González lo llevara a debutar en la primera de Lavalleja en la Copa de Campeones ante el poderoso Rausa en su propia cancha, el que Walter Rodríguez Pioli,  también siendo un juvenil a defender la celeste mayor de Rocha en un torneo del Este codeándose con los “muostros” de nuestro fútbol sin desentonar para nada, aquel jugador con pasta de crack, aquel jugador cerebral, aquel No. 10 que tantos triunfos le brindara a nuestro fútbol va la semblanza del día de hoy.
ALBERTO MARTINEZ, el que con la misma responsabilidad, clase y entrega que lo hiciera en su Rocha natal fuera a Montevideo, primero al Rampla de la Fortaleza, donde por su notable actuación lo contratara uno de los grandes del fútbol mundial: Peñarol, con el que llegó a Vice Campeón de América y a integrar el plantel de Uruguay en un partido ante los inventores del fútbol: Inglaterra en el Centenario.
ALBERTO MARTINEZ, el que luego triunfara en el gran fútbol europeo, donde también llegara a Vice Campeón de Europa defendiendo al RAPID de Viena, Austria y en la madre patria tuviera una destaca actuación.
El que luego de ese exitoso pasaje por el gran fútbol del viejo continente volviera a su Rocha natal, a sus pago querido, a cumplir una segunda etapa brillante, plena de triunfos, plena de esplendor, a formar parte de la segunda década más brillante que tiene todo el historial del fútbol rochense, la década del ochenta.

Alberto Martínez festejando el título de Campeón con Lavalleja - año 1967

El decano River Plate es el primero que Alberto defiende en un aguerrido torneo de la divisional de ascenso, luego el linajudo Palermo lo tiene como uno de sus abanderados para conseguir el título de Campeones del Interior de Clubes por primera vez para un club de Rocha, título que vuelve a reiterar pero esta vez de técnico con los palermitanos, en un período en que ganan todos los torneos que disputan tanto a nivel local, departamental, zonal y del Interior teniendo en Alberto Martínez uno de sus conductores y estrategas.
También la celeste de Rocha puesta en su pecho llega a marcar supremacías en el fútbol chacarero logrando varios campeonatos zonales, siempre imponiendo su categoría de crack, en equipos de crack como lo eran nuestros seleccionados.
Viste otras casacas, vuelve a su Lavalleja, va al  Rampla de La Estiva con la que es también campeón de Rocha, dejando el fútbol activo con una imagen de ganador, de campeón dentro y fuera de las canchas, del mismo muchachito que surgiera en los “comehigos” de Juancito Nogueira, de perfil bajo y sonrisa siempre a flor de labios.
ALBERTO MARTINEZ también fue ganador, campeón, como director técnico, dentro y fuera de las fronteras departamentales, las selecciones de Rocha, la de Maldonado, el Palermo, y el Rocha F.C. con su batuta supieron de las mieles de la gloria.
El equipo profesional celeste con su conducción técnica conquistó lo que es hasta ahora el único título de campeón.


UN ROCHENSE EN LA HISTORIA DE LA COPA LIBERTADORES DE AMÉRICA

El partido que registra más goles por la Copa Libertadores de América en sus 46 Torneos disputados, se jugó en el Estadio Centenario de Montevideo. En el mismo jugó el rochense ALBERTO MARTINEZ.

Este récord de goles en un solo partido no ha sido aún hoy igualado y menos superado, por lo que nuestro fútbol sigue haciendo historia al mas alto nivel.

El partido de referencia se jugó el 15 de marzo del año 1970, hace ya 36 años, era por el Grupo 2 de aquella edición, lo jugaron el equipo del Club Atlético Peñarol y el Valencia de Venezuela, fue el juez del partido Miguel Comesaña, argentino, el resultado final indicó que el representante uruguayo ganó al venezolano por 11 goles a 2.

El Club Peñarol formó con Ladislado Mazurkiewicz al arco, siendo sustituido luego por Ariel Pintos; la línea de cuatro con Pablo Forlán; el chileno Ricardo Elías Figueroa; el mercedario Roberto Matosas y el rochense ALBERTO MARTINEZ; el medio campo con Pedro Virgilio Rocha; Alfredo Lamas y el argentino Ermindo Onega (fallecido hace ya algunos años); atacando el isabelino Nilo Acuña (fallecido el año pasado), el ecuatoriano Alberto Pedro Spencer sustituido por Waldemar Cáceres y en la punta izquierda Julio Losada.

El Valencia formó con Darío al arco; Stanich, Tarciso, Jorge e I. Martínez luego entró Pérez; en el medio Salles; Díaz y Pastenca; adelante Lelo, Lovizuto y Glassman.

Los goles: A. Spencer al 1’, Losada a los 11’, Lavisuto descontó para el Valencia a los 17, Nilo Acuña a los 25’, Pedro V. Rocha a los 29` y 36, Losada a los 45, A. Spencer nuevamente a los 52; W. Cáceres a los 62, el “Ronco” Onega a los 71; Salles convirtió el segundo gol venezolano a los 73, E. Onega su segundo gol a los 78 y cerro la cuenta el “Verdugo” Pedro V. Rocha a los 83, que resultó el goleador de la noche con 3 conquistas.

La serie 2 de la Libertadores del 70 la integraron además de Peñarol y el Valencia, Nacional de Uruguay y el Deportivo Galicia también de Venezuela.

El grupo lo ganó el tricolor con 10 puntos, segundo fue el aurinegro con 9 puntos, últimos los representantes de Venezuela.

En la ronda siguiente el representante uruguayo Peñarol se enfrentó al Guaraní de Asunción, Paraguay y al actual rival del Rocha F.C., la Liga Deportiva Universitaria de Quito, Ecuador, clasificando para las semifinales.

La misma fue contra el representante de Santiago de Chile, la Universidad a la que eliminaron luego de tener que jugar un tercer partido en cancha neutral, jugando finalmente por el título frente al equipo copero argentino de Estudiantes de la Plata. En el partido de ida en La Plata ganó Estudiantes por 1 gol a 0, la revancha en el Estadio Centenario terminó empatada en cero gol, por lo que los albirojos se quedaron con el título de campeones.

El equipo uruguayo en la parte final del torneo sufrió la baja de la mayoría de sus jugadores principales debido a que fueron afectados a la selección de Uruguay que jugó el Campeonato del Mundo en México ese año 70.

El Club Peñarol con el aporte como marcador izquierdo, casaca No. 6, del nuestro coterráneo Alberto Martínez fue el Vice Campeón de esa Copa Libertadores del 70, y ostentan todavía la mayor goleada en el máximo torneo de clubes del continente.

Con la casaca de Palermo - Campeón año 1987

Director de Deportes de la Intendencia de Rocha

Antes de emprender viaje hacia el viejo continente el Intendente Municipal de Rocha, el señor Artigas Barrios, designó como Director de Deportes de la comuna rochense a Alberto Martínez.

Acertada medida la de designar alguien muy vinculado al deporte, en este caso específico al fútbol, en dicha área, por que eso da la tranquilidad que el plan de actividades que se marquen no se estará payando, de que quien tiene la responsabilidad de dirigir la repartición conoce muy bien del tema, en este caso más porque es alguien que vino desde muy abajo, que en su carrera como futbolista la empezó en los lejanos tiempos del baby fútbol de la “Placita de Deportes” del Profe Rivoir, del “Tata” Araujo, del “viejo” Echeverría, siguió en el Irineo de Espada de Juancito Nogueira en la cuarta, que pasó al Club de los “Tres Barrios”, Lavalleja, llevado por otro gran dirigente que lo fue Roberto “Coco” Amorín, que estuvo la escuela del “viejo” Nelson González, el que lo puso en 1ª. División en aquel gran partido por la Copa El País del 66 allá en Pueblo Gregorio Aznarez nada menos que frente al linajudo campeón el poderoso equipo del Rausa, base de una selección de Maldonado campeón del Este y del Interior.

Que luego siguió su carrera ascendente en el fútbol grande de la capital, primero en el Rampla del cerro, luego en Peñarol, donde llegó a jugar la Copa Libertadores de América y ser Vice Campeón en recordadas finales frente a un grande de América como lo era el Estudiantes de Bilardo, Verón y cia., después llegó el gran salto al fútbol más importante del mundo, el europeo y ahí triunfó en Austria y en España.

Cuando parecía que su carrera se había terminado volvió al pago, primero River Plate, luego el Palermo Campeón del Este y del Interior, devuelta la celeste del seleccionado de Rocha campeona del Este y en varias vice del interior, un pasaje por el equipo del Barrio Machado, después el Rampla de la Estiva, en todas demostrando su calidad, su profesionalidad, su dedicación, la misma que puso desde niño en las inferiores del Irineo o el Lavalleja, su carrera como técnico no fue menos que la de jugador, ganador con la celeste de Rocha, con la alba fernandina, y con la “celeste” profesional, de su mano se volvió a la 1ª. División “A”, se ganó la única Copa hasta el momento en el fútbol profesional, triunfador como jugador y como técnico, triunfador fuera y dentro de las canchas, pese a que la vida no ha sido muy generosa con él, lo ha golpeado feo en varias oportunidades, pero como el “Ave Fénix” se ha levantado desde las cenizas.

Ahora el Gobierno Departamental le da una nueva oportunidad, esta vez en otro cargo, en otra función, esta vez no solo el fútbol tendrá que manejar, serán todos los deportes, todos los espectáculos vinculados a los mismos, serán los escenarios deportivos municipales y particulares, serán las actividades deportivas veraniegas en las zonas turísticas, serán las de que la juventud de todo el departamento tenga lugares donde poder practicar los deportes que los lleven a tener “la mente sana en cuerpo sano”, será la de congeniar el fútbol amateur de la Liga Rochense y el profesional del Rocha F.C. para beneficio de todos los rochenses. Como antes Denis Alfredo Milar, el Profe. Nery Machado, ahora Alberto Ariel Martínez, será el “conductor” del deporte del departamento, en hora buena cuando los Pueblos y Gobiernos se acuerdan de quienes han sido sus grandes referentes, en este caso deportivos, y se les brinda la oportunidad de que vuelquen su experiencia, su sabiduría, sus conocimientos en bien de la comunidad.